Créditos de las imagenes: Dani Machlis/BGU.
Investigadores de Israel han descubierto dos grupos de niños que recibieron diagnósticos tardíos de autismo. Cuanto antes se diagnostique a los niños (lo ideal es que lo hagan en los primeros dos o tres años de vida), mejor será su comunicación social y su integración gracias a la intervención temprana.
Los diagnósticos tardíos de autismo se refieren a la identificación del trastorno en etapas más avanzadas de la vida, en lugar de durante la infancia, cuando las intervenciones pueden ser más efectivas.
Esto puede deberse a varios factores:
- Manifestación atípica de síntomas: Algunos individuos presentan signos menos evidentes o atípicos, lo que dificulta su detección temprana.
- Falta de formación y conciencia: La carencia de formación adecuada entre profesionales de la salud y la escasa conciencia sobre el espectro autista pueden retrasar el reconocimiento.
- Estereotipos y prejuicios: Ideas preconcebidas sobre cómo «debería» presentarse el autismo pueden llevar a que algunos casos pasen desapercibidos.
- Acceso limitado a recursos: En ciertas regiones, la falta de recursos y servicios especializados también contribuye a diagnósticos tardíos.
Estos diagnósticos pueden limitar el acceso oportuno a intervenciones y apoyos que potencien el desarrollo de habilidades sociales, comunicativas y de autonomía, impactando la calidad de vida del individuo a largo plazo.
Las tasas de autismo están aumentando y llegan a 1 de cada 36 niños en los EE. UU., lo que equivale aproximadamente a un niño por clase.
Diagnóstico tardío
La profesora Florina Uzefovsky, y sus colegas analizaron la base de datos de la Fundación Simons de 20.000 niños con autismo.
De los datos se desprendió que había dos grupos de niños a los que se les había diagnosticado después de los 6 años de edad (es decir, diagnóstico tardío).
El primer grupo presentaba menos síntomas básicos y concurrentes.
El otro grupo presentaba muchos síntomas y diagnósticos adicionales, por lo que el autismo podría haberse pasado por alto o haberse diagnosticado erróneamente como otra cosa.
La mayoría de los niños (75%) fueron diagnosticados antes de los 6 años, pero el 25% no.
Sus hallazgos fueron publicados en JAMA Pediatrics el mes pasado.
«El poder de estos hallazgos es que surgen de los datos en lugar de confirmar una hipótesis, lo que nos permite evitar preconcepciones sobre el autismo», nos dice Uzefovsky.
Consecuencias de los diagnósticos tardíos
- Impacto emocional: muchas personas experimentan alivio al recibir un diagnóstico, pero también pueden sentir frustración por no haberlo obtenido antes.
- Falta de apoyo: sin un diagnóstico, las personas pueden no recibir las adaptaciones o terapias que necesitan.
- Dificultades en la vida adulta: problemas en el ámbito laboral, social o emocional pueden persistir sin un entendimiento adecuado de las necesidades individuales.
Evitar un diagnóstico tardío puede ser el primer paso hacia una mejor comprensión y calidad de vida.
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