back to top

Yom Ha Shoa. Todo un país se paraliza para recordar.

Créditos de las imagenes: youtube.

Pocas experiencias sociales son tan emotivas como lo que sucede en Israel por estos días. Tampoco sabemos si existe algún lugar en el mundo donde suceda algo así.

Pero hay dos días que marcan profundamente el corazón y el ADN social del estado de Israel. Uno de ellos es el día de hoy cuando recordamos a 6.000.000(seis millones) de Judíos asesinados por la barbarie nazi.

El otro sucederá en exactamente una semana, cuando recordaremos la memoria de los soldados caídos en defensa del Estado de Israel.

Es probable que no exista persona alguna en Israel, que no tenga un familiar cercano, lejano o vecino próximo que se halle en la inmensa lista del horror nazi.

Para quienes no han estado nunca en Israel en estos momentos, les contamos lo que sucede.

En cada uno de estos días a una hora predeterminada, suena a lo largo y ancho de TODO el país una fuerte sirena.

Al unisono de la sirena, una nación entera deja de hacer absolutamente cualquier cosa que este haciendo, y permanece de pie en silencio a lo largo de un par de minutos.

No importa si se trata de gente conduciendo, comprando, corriendo, o trabajando. Los autos se detienen (incluso en las grande autopistas), los centros comerciales se paralizan, y el trabajo entre en una pausa.

Yom Ha Shoa en Israel.

Lo que pasa en ese momento en cada corazón, es algo muy privado, pero la magnitud del evento logra generar un sentimiento social que se se une al personal creando una vivencia inexplicable, cargada de tristeza, dolor, sufrimiento y pena que solo encuentran una pizca de consuelo, esperanza y optimismo al contemplar el imponente país que hemos creado.

Como dijo el presidente de Israel el día de ayer, «El estado de Israel no es una compensación por lo que hicieron los nazis y sus aliados al pueblo Judío», y agregamos nosotros «lo que si es, es la garantía de que nunca mas algo así vuelva a suceder».

Plegaria por los difuntos en Yom Ha Shoa.

«El Male Rajamim» (Di»os misericordioso), es una oración judía por el alma de una persona que ha muerto, generalmente recitada en la tumba durante el funeral. y en servicios conmemorativos durante el año.


latamisrael Intelligent Insight 

La observancia de Yom HaShoá en Israel trasciende la conmemoración histórica para convertirse en un fenómeno de cohesión social único en el mundo moderno.

El sonido de la sirena, que paraliza mecánicamente cada arteria del país, actúa como un vínculo cinético que une a generaciones de supervivientes con los ciudadanos de un Estado soberano.

Esta pausa nacional es una reafirmación del «contrato de vida» que define a la sociedad israelí: la memoria de la tragedia como el motor que impulsa la resiliencia y el futuro.

Al detenerse el tráfico en las autopistas y suspenderse las operaciones industriales, se pone en evidencia que nueestra verdadera fortaleza no reside en nuestras capacidades defensivas o en patentes científicas, sino en la inquebrantable identidad de un pueblo que nunca olvida el costo de no tener un estado propio.

El dia de Yom HaShoá es el recordatorio definitivo de que el Estado de Israel no es una concesión histórica, sino una necesidad existencial garantizada por la autodeterminación y la excelencia en todos los ámbitos del conocimiento humano.

La transición de la parálisis total al dinamismo que caracteriza al país es el testimonio más fehaciente de la victoria sobre la barbarie.

Quienes observan a Israel desde el exterior, entender este momento de silencio permite comprender la ética de trabajo y la audacia (Jutzpá) de sus fundadores; cada avance en medicina, cada desarrollo en inteligencia artificial y cada sistema de defensa está impregnado de esa promesa silenciosa de «Nunca Más».

En latamisrael, somos parte de este día como la piedra angular sobre la cual se construye un futuro donde la tecnología y la ciencia sirven como herramientas de preservación y dignidad para el pueblo judío (y para toda la humanidad).

Este día subraya la conexión indisoluble entre el trauma histórico y la búsqueda incesante de soluciones para los desafíos contemporáneos. La resiliencia que se observa en los rostros de quienes permanecen de pie en las calles se traduce, el resto del año, en una cultura de que no teme al fracaso, pues ha superado la prueba más extrema de la historia.

El impacto psicológico y social de este recuerdo compartido fortalece el ADN de una nación que ha aprendido a convertir la ceniza en silicio y la desesperación en descubrimientos que salvan vidas.

Al recordar, Israel no solo mira hacia atrás, sino que proyecta su voluntad de existir y prosperar, estableciendo un modelo de que sirve de inspiración para cualquier sociedad que busque transformar sus cicatrices en su fuente de energía y propósito.

 

Quieres conocer mas tecnología israelí?

 

Si respondiste “si” Sumanos tambien en Twitter.


Descubre más desde LatamIsrael

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

5 COMENTARIOS

  1. Israel sabe recordar sin dejar de crecer. Un país que olvida pierde sus cimientos, siempre más fuertes que toda la inmundicia con la que quieran pintarle. Pero la inmundicia no puede ignorarse. luego hay que seguir. Jhon Updike, el gran escritor judeo – norteamericano acaba así su gran novela «Corre Conejo»: «Y fijaros: Corre». A pesar de la inmundicia que no debe olvidarse.

  2. SOY PERUANO DEBO HACERLES SABER QUE:

    La población del imperio incaico, ascendente a los 10 millones en el siglo XV, quedó reducida a un poco más de 2 millones en el siglo de «colonización» española;
    Rolando Mellafe ha estimado que en los primeros 80 años de la conquista fue exterminado el 70% de los indígenas del antiguo imperio incaico en base a torturas, trabajos forzados y enfermedades.

    FELICITO SU IDENTIDAD Y ESFUERZO ALGO QUE NOSOTROS AUN NO HEMOS LOGRADO.

  3. Ustedes tienen que ser reconocidos,en sus derechos por la evidencia histórica de vuestro origen.
    Reconocimiento ,bendiciones

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí