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Las mujeres que realizan una episiotomía durante su primer parto tienen más probabilidades de necesitar episiotomías en partos posteriores.

episiotomía

Créditos de las imagenes: cco.

Una episiotomía, es una incisión quirúrgica en la zona del perineo femenino.

Comprende piel, plano muscular y mucosa, cuya finalidad es la de ampliar el canal “blando” para abreviar el parto y apresurar la salida del feto.

Se realiza con tijeras o bisturí y requiere sutura.

Sirve como técnica preventiva para evitar desgarros está contraindicada por la Organización Mundial de la Salud.

Ahora un estudio israelí muestra que el procedimiento puede significar la necesidad de procedimientos repetitivos.

Las madres que tienen una episiotomía durante su primer parto tienen más probabilidades de requerir el procedimiento en las partos posteriores. Esto según investigadores de la Universidad Ben-Gurion del Negev y el Centro Médico Soroka.

El estudio “¿una vez episiotomía, siempre episiotomías?” fue publicado el mes pasado en Archives of Gynecology and Obstetrics.

En el mismo, los investigadores determinaron que mujeres que tuvieron una episiotomía durante su primer parto tenían una mayor probabilidad de futuros desgarros de tejido perineal.

Todo esto lleva a que requieran incisiones quirúrgicas durante partos posteriores.

Después de estudiar más de 43,000 partos en Soroka durante 24 años (1991-2015), los investigadores encontraron lo siguiente:

El 17.5 por ciento de las madres que tuvieron episiotomías durante su primer parto requirieron procedimientos repetidos.

Por otro lado solo el 3.1 por ciento de las que no tuvieron episiotomías, la necesitaron después.

“Hasta donde sabemos, este es el estudio más grande hasta la fecha que investigó si una episiotomía en un parto influye en los resultados del siguiente”, dice la doctora Ayala Zilberman, investigadora principal.

Si bien las episiotomías pueden ser útiles para acelerar los partos de riesgo y para prevenir laceraciones significativas, los efectos secundarios no lo son. Estos pueden incluir aumento de la pérdida de sangre, inflamación, dolor, infección, anatomía deformada y disfunción sexual.

En 2006, el Congreso Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recomendó no realizar una episiotomía de rutina.

Posteriormente, la tasa de episiotomías en los Estados Unidos se redujo del 17,3 por ciento en 2006 al 11,6 por ciento en 2012.

Esos números se acercan al 10 por ciento de la tasa recomendada por la Organización Mundial de la Salud.

“El principal hallazgo de este estudio es que existe una asociación entre la episiotomía en el primer parto y la episiotomía repetida y el daño perineal”, dice Zilberman.

“Ahora debemos enfocarnos en usar métodos alternativos para proteger a este grupo de alto riesgo”.

 
 

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